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Medicina tradicional China: La acupuntura

Si hay algo que caracteriza a la cultura China es sus milenarias innovaciones en medicina. Durante siglos, las disciplinas que buscaban regular el equilibrio emocional, físico, espiritual y del cuerpo fue estudiada por científicos, sabios y filósofos que intentaron encontrar la mejor manera para observar y entender las leyes del funcionamiento del organismo humano. Según estas creencias, el cuerpo humano cuenta con una serie de energías (Yin, Yang, Chi, Xuĕ y Zàng-fǔ, entre otras) y que recorren cada parte del cuerpo humano a través de canales conocidos como “meridianos”. El origen de las enfermedades tiene que ver con un desbalance de estas energías, por lo cual la Medicina Tradicional China intenta equilibrarlas para recuperar el estado óptimo del cuerpo.

 

Una de las ramas de esta medicina milenaria es la Acupuntura, práctica que consiste en insertar agujas muy delgadas principalmente en los puntos de los meridianos (aunque también hay otras zonas, como los puntos gatillo y los puntos ashi). De esa manera, la energía contenida puede fluir normalmente y equilibrar el desbalance que provoca la dolencia en la persona. También se creía que algunas de las enfermedades aparecían cuando un punto meridiano se veía afectado por factores como el exceso de viento, frío y la humedad. Una disciplina similar (considerada como la hermana de la acupuntura) es la moxibustión, la cual reemplaza la aplicación de agujas en los puntos vitales por la por la cauterización utilizando un cigarrillo de hojas pulverizadas, secadas y trituradas de abrótano conocido como “Moxa”.

 

El origen de la acupuntura no está del todo claro. Algunos expertos creen que se remonta a los tiempos de Huangdi, el Emperador Amarillo (2711 - 2598 aC.). En el texto clásico Canon Interno del Emperador (Huangdi Neijing) se habría hecho mención de la práctica, algo que confirmaría porque se encontraron agujas de oro y plata en la tumba de Liu Sheng, el príncipe de Zhongshan. Sin embargo otros historiadores disputan esa teoría, indicando que el escrito más antiguo que lo menciona es Recuerdos del gran historiador (Shǐjì), la obra cumbre del historiador Sima Qian.

 

Durante la primera mitad del Siglo I, su uso empezó a extenderse a lo largo y ancho del Imperio Chino, cuando comenzaron a publicarse libros específicos sobre la práctica y acupunturistas empezaron a formarse con ellos. El libro de acupuntura más antiguo al cual puede accederse es el Tratado Clásico de Acupuntura y Moxibustión (Zhen Jiu Jia Yi Jing), publicado en el Siglo III. Sin embargo, no fue hasta el Siglo VII que Sun Simiao (considerado como el Rey de la Medicina de China) publicó los primeros diagramas en los cuales se estandarizaba los métodos para encontrar los puntos vitales en cada una de las personas.

 

Tanto el Servicio Médico Imperial como la Escuela Médica Imperial aprobaban el uso de la acupuntura para tratar diferentes patologías, incluso recopilando historias de personajes prominentes de la realeza china que se habrìan curado de enfermedades gracias a la práctica de estas disciplina. El libro más importante sobre el tema fue el Gran Compendio de la Acupuntura y la Moxibustión (Zhenjiu dacheng), una recopilación de escritos realizada por Yang Jizhou en tiempos de la dinastía Ming (1368 - 1644).

 

Sin embargo, la acupuntura dejaría de ser relevante en el esquema de la medicina tradicional. Durante los siguientes siglos comenzó a ser considerada como una práctica arcaica,  llegando al punto de que muchas personas lo consideraban un “arte perdido”. En el año 1822, el emperador Daoguang de la dinastía Quing decretó que su enseñanza sea eliminada del Instituto Médico Imperial por tratarse de una práctica de clases bajas que era indigna para personas de mejor clase social. Y, si bien la prohibición fue levantada con el tiempo, en 1929 fue eliminada nuevamente para darle paso a la medicina occidental.

 

Sin embargo, mientras China eliminaba esta práctica milenaria, el mundo ya había comenzado a adoptar sus bondades. Entre los Siglos VI y IX, países como Corea, Vietnam y Japón adoptaron la técnica, incluso enviando a médicos al gran país asiático a entrenarse en la disciplina. La primera aparición de la acupuntura en Europa sucedió en la segunda mitad del Siglo XVII, cuando Willem Ten Rhijne, cirujano general de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, comenzó a tratar con acupunturistas chinos y japoneses. En el año 1683 publicó De Acupuntura, libro que apuntaba a que el público europeo se familiarice con esta técnica. Para el Siglo XIX, norteamericanos y británicos comenzaron a experimentar con esta disciplina, pero dejando de lado el concepto de las energías con el cual se había originado en primer momento.

 

El resurgimiento en China se dió en 1949, época en la que Mao Zedong asumió el poder y quiso volver a unificar al país a partir de sus valores culturales tradicionales. Para esta época, se comenzaron a utilizar diferentes tipos de agujas y se empezó a considerar a la oreja como un punto energético. Es también para esta época en donde se comenzó a utilizar el nombre “Medicina Tradicional China” para describir a las técnicas terapéuticas originadas en siglos pasados. A partir de la década del ‘50, los hospitales en China comenzaron a ofrecer la práctica como parte de sus consultas. Estados Unidos recuperó el interés en la técnica luego de la visita de Richard Nixon a China en 1951, ayudando a popularizar aún más su uso alrededor del mundo.  

 

Hoy en día, la acupuntura forma parte de las técnicas que utilizan médicos especializados en medicina integrativa y funcional. Si bien no es recomendada su utilización como único tratamiento, hay médicos que la recomiendan como una terapia complementaria para paliar los síntomas de algunas enfermedades crónicas. Algunas de beneficios que dicen que tiene es la disminución de ataques de ansiedad, el favorecimiento de la circulación de la sangre, la mejora en síntomas de problemas respiratorios, disminución en reacciones alérgicas en la piel, entre otras.

 

En 2010, la UNESCO inscribió a la acupuntura y a la moxibustión como parte de la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, a pedido del gobierno chino. Eso sólo significa que esta práctica está lejos de ser considerada el “arte perdido” que alguna vez fue. 

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