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La economía en la isla: el boom “made in Taiwán”

Los nacidos entre los setentas y ochentas en el mundo entero han sido testigos del importante crecimiento y expansión de la economía de Taiwán a lo largo de dichas décadas. En varias partes del planeta hemos, de una u otra forma, participado de ese primer gran impulso y auge comercial taiwanés y de su inserción en el mercado del comercio a nivel mundial.   

A partir del estallido de la economía de Taiwán y del boom industrial en este destino asiático, vimos en nuestros juguetes y en algunos otros productos variados el sello que indicaba “made in Taiwán”, mercadería que llegaba a diferentes rincones del mundo. Ese fue sólo el comienzo de un importante proceso de cambio y evolución para el “tigre asiático”, tal como llaman a esta región insular. El puntapié inicial, envión que los llevó camino al crecimiento de la economía local y establecimiento en los mercados de todo el mundo, a pesar de la gran dependencia taiwanesa respecto a China. 

En la actualidad la economía de Taiwán sigue siendo pujante y apuntaron sus cañones hacia la industria de la tecnología, segmento en constante innovación y avance que mueve el mundo actual. La taiwanesa es una de las grandes potencias tecnológicas del mundo y ocupa un lugar destacado a nivel global. Taiwán es líder en exportación de productos electrónicos y de informática. 

Una de las más reconocidas de aquel sector es TSMC, una empresa dedicada a la fundición de semiconductores cuya sede se encuentra en el Parque Científico e Industrial de Hsinchu, en Taiwán. 

Conceptos como pujanza, desarrollo, producción, competencia, apertura, y buenas decisiones son algunos de los términos que perfectamente definen el éxito de la economía de Taiwán y su expansión. A diferencia del modelo chino, país con el que tienen una relación de cercanía y también entredichos históricos, el comercio en Taiwán añadió un criterio para sobresalir, que se apoya en la idea del valor agregado en los productos. Es así como logra su lugar frente a un panorama como el que lo rodea, una tremenda competencia como resultan los gigantescos China y Japón. 

Ambos trabajan sobre un modelo muy ordenado de fabricación intensa y sistemática para lograr una producción masiva. Sumado a costos laborales muy reducidos y los precios del producto final muy económicos. A diferencia de ellos, Taiwán vio importante el hecho de incorporar un valor extra para ganar lugar entre la competencia y lo logró. 

Al mismo tiempo, la aplicación de una tecnología de avanzada vino a colaborar con todo este proceso de desarrollo productivo de manera por demás beneficiosa y complementaria para este sector de la industria en Taiwán. Es entonces que sobre ese contexto, esta isla pudo hacerse un espacio entre estos inmensos países, potencias de la economía a nivel mundial. 

Con el fin de promocionarse y darse a conocer en el mundo Taiwán trabajó fuerte para instalar su marca y lograr presencia empresarial alrededor del planeta. 

Cabe señalar que la economía en Taiwán depende mucho de la actividad comercial por lo que de algún modo debía agregar algún ingrediente para poder diferenciarse y acomodarse en un mundo empresarial tan cambiante y competitivo. La única forma era potenciando sus empresas favoreciéndolas con un modelo innovador e incorporando un valor plus en todo el proceso productivo y en todos los niveles empresariales. A partir de esto emprender el trabajo de mostrarse, crecer y encontrar su lugar en la vida económica y empresarial en el mundo.

Así como lo hemos mencionado, la economía de Taiwán debía pararse frente al mundo y presentarse a partir de un modelo superador y diferenciándose de la oferta de sus hermanos asiáticos que se mueven con un nivel de intensidad prácticamente inalcanzable. Por lo que la economía Taiwanesa supo ver en el valor la base para hacer sólidas sus empresas y brindar el agregado extra que necesitaban sus productos para competir en el mundo. 

¿Cómo lo hicieron? Trabajaron mundialmente para vender sus marcas de origen Taiwán, bajo el sello “made in Taiwán”, siendo capaces de competir con bajos costos productivos, así como lo logran sus cercanos de la región asiática, pero dando una batalla aún más fuerte con modelos de calidad que superaron los estándares existentes en el mercado mundial. 

Allá por la década del setenta, el gobierno taiwanés supo adoptar una serie de medidas que favorecieron enormemente a la económica de Taiwán y su despliegue. Este conjunto de decisiones provocó un crecimiento importante para ellos. El paquete de medidas aplicadas, más una serie de fabulosos proyectos impulsaron e incentivaron al sector industrial en varios campos. Esto contribuyó ampliamente para que se dé un proceso de cambio radical. El paquete incluía nuevas estrategias, una reforma económica, mejoramiento en infraestructura, inversión e incentivos y mejor aprovechamiento de la mano de obra. 

Las estrategias establecidas lograron ser más que suficientes para que Taiwán pudiera producir y exportar logrando ser más competitiva y obtener mayor alcance con las nuevas políticas adoptadas. 

La prosperidad de la economía de Taiwán era verdaderamente sorprendente. Los resultados logrados a partir de las medidas instauradas eran notablemente positivos para la industria comercial. La expansión al mundo a su vez tuvo una importante repercusión en los ingresos de los propios taiwaneses y se convirtieron en un país muy admirable por su modelo de superación y avance. El gran progreso de la isla asiática ayudó considerablemente al crecimiento y estabilidad económica de sus habitantes. Producto de este logro Taiwán posee un solo punto de índice en porcentaje de pobreza. Este indicador es absolutamente sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta que el costo de vida allí es verdaderamente alto. 

Un dato más para tener en cuenta: a diferencia de otros países asiáticos, en Taiwán se permite tener más de un hijo por grupo familiar. Aún así estos prefieren mantenerse en el modelo de familia de a tres, debido a los altos costos en áreas como salud y en educación, entre otras cosas. De esta forma mantienen controlada su economía individual y sostienen un nivel de vida de calidad. De hecho y de cualquier forma hay muchos entre la población taiwanesa  que tienen dos trabajos para cubrir todos los gastos.    

Este es un pueblo sumamente admirable en términos de toma de decisiones, acciones y resultados. Se han situado entre los países más prósperos del mundo. La pequeña isla asiática consiguió un progreso de magnitud inesperada y es reconocido como un grande. La ambición y el interés de Taiwán radican en no perder la posición lograda. El éxito no reside únicamente en lograrlo sino en conservarlo y hacerlo crecer. 

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